Soñaba con atardeceres a la orilla del mar, soñaba con enredarme entre tus sabanas, soñaba con lo infinito, soñaba con que lo efímero no existía, soñaba con que los sentimientos fueran fuertes y duros como un diamante brillante y precioso...Tan brillante como la luz que irradiaban mis ojos al saber que tenía un compañero en mi largo viaje y tan precioso como creía que iba a ser mi camino a su lado.
Sabía que mis sueños y mis deseos necesitaban esfuerzo y dedicación, pero aún así nunca deje de luchar por ellos. Era lo que más deseaba en el mundo. Ser soñadora puede parecer algo increíble a ojos de los demás y a los tuyos propios, sobretodo cuando ves que todo esta apunto de cumplirse y que tu pronóstico no iba para nada, mal encaminado. Pero...en ese largo camino se encuentran senderos tortuosos, tristes valles y desoladas sombras que pretenden apagar la luz que te guía y darte a la oscuridad para separar los caminos que unieron y desviar a aquellos que son débiles...
Parece ser que mi camino nunca ha sido en línea recta, que nunca a sido dotado de hermosas flores ni llanos senderos repletos de alegrías y seguridades. Mi camino sigue siento tortuoso y se desvía normalmente para dejar otro compañero de viaje atrás.
Por una vez, mi último deseo y sueño es encontrar a un verdadero compañero, que me siga sin miedos, que luche a mi lado contra las adversidades, que no deje que nada ni nadie le desvíe de nuestro hermoso sendero y que no tenga miedo, porque el miedo no existe pero se enriquece si creemos en él. Ningún miedo puede con una unión tan potente y fuerte de caracteres, ningún miedo debe apartarte de tus deseos y tus sueños, ni tu lucha por ser cada vez un mejor compañero..
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