Ayer, paseando por la ciudad, me di cuenta que estaba rodeada todavía de demasiados recuerdos que dispersaban la añoranza, ya no me sentía tan triste. Pero los días nublados, como hoy, el recuerdo de nuestros momentos juntos inunda mi corazón de lágrimas. No he tenido mas remedio que bromear de manera disimuladora, para desahogarme ahora mismo en este texto.
Que hermoso el día que apareciste por primera vez en mi vida. Hacía poco que me habia fijado en ti, pero estaba decidida a que esa sonrisa tendria que ser mía. Tú lo sabias, claro, y seguias mi juego. ¡Parecias tan increible! Tu mismo nombre me lleno de curiosidad, queria saber mas de ti. Yo me asombraba de cómo el destino te habia traido hasta aqui. Por eso te quería más, pero también por eso deseaba conseguirte. Hasta aquel golpe de suerte, quizás el único de mi vida...¡Que fantástica noche! Aún recuerdo la suavidad de tus manos en mi piel mientras me susurrabas al oído. Me sentía contigo capaz de todo: de deslumbrar al mundo.
Fue intenso nuestro amor, largo y a la vez muy doloroso, aunque los mejores momentos de mi vida,hasta ahora,los he pasado contigo. Eras atento, divertido y animoso. Estimulabas mis arrebatos. Pasado el tiempo, empezaste a perder las ilusiones y con ello te llevaste las mias. Resignándome a tu situación, yo permanecía siempre dispuesta a empezar.
¿Cómo empezó el desmoronamiento? No me lo dijiste nunca, pero supongo que puedo adivinarlo...Jamás te perdoné. ¿O fue mi desmesurado amor? Debiste saber que yo pretendia darte todo lo que tenía, tanto que se me fue de las manos. El caso es que empezaste a cambiar, a ser totalmente diferente, te convertiste en alguien distinto a quién conocí.Hasta que, un día, en mitad de un beso apasionado, te negaste a seguir. Me dolió, me hundió en la soledad.
Nunca volvió a ser lo mismo. Además, nos habiamos hecho a la idea de que todo estaba perdido y que entre nosotros nada saldria a flote. Alrededor, la gente hablaba y yo salia en tu defensa.Fue por aquel entonces cuando cambiaste mucho, demasiado, hasta convertirte en un extraño para mí. Tras palabras como puñales que no quiero recordar, llegó nuestro final.
Desaparecí y recuperé mi vida anterior. Me colgaron muchas medallas, pero aún no las merezco. No continué mi camino con el corazón, sino con mi mente. Y ahora, tras esos días submergida en el aire de mi vida pasada, te recuerdo con baguedad con la sonrisa que aparecía en tu cara al verme llegar, burlandote sobre mis comentarios tontos, dándome el cariño que guardaban miles de besos bajo una luna llena. ¿Recuerdas cuando yo me inclinaba sobre tu pecho para escuchar el golpeteo de tus latidos mientras tu escuchabas los mios...? El tiempo, todo lo destruye...y a la vez todo lo reconstruye..
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